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Cuando el corazón vuelve a latir con esperanza gracias al HCAM

Quito, 2 de febrero de 2026

Por segunda ocasión el corazón de Norma Paucar volvió a confiar en el Hospital de Especialidades Carlos Andrade Marín (HCAM) y por segunda vez, ese acto fue correspondido con experiencia, profesionalismo y acompañamiento.

Norma tiene 46 años, es costurera desde hace casi dos décadas, madre de Bach L., un niño de tres años y la mayor de cinco hermanos. Nació con una malformación congénita del corazón y hace 21 años fue operada en este Hospital.

La vida continuó pero el destino puso una barrera: dos de sus válvulas cardiacas estaban dañadas y su corazón empezaba a cansarse. Caminar se le hacía difícil y las piernas se le hinchaban.

Xavier Morales Herrera, cirujano cardiotorácico del servicio de Cirugía Cardiaca del HCAM, explica que no era una operación sencilla: se trataba de una reintervención cardiaca, una cirugía de alta complejidad, donde el riesgo es mayor y cada decisión cuenta.

"Toda reoperación es más difícil y con mayor riesgo de muerte", explica el especialista. En quirófano se reemplazó la válvula mitral y se realizó una revisión de la válvula tricúspide. Además, fue necesario aplicar una técnica distinta, una canulación arterial vía femoral que permitió evitar la pérdida de sangre.

El equipo también encontró adherencias, producto de la primera cirugía, una condición normal pero altamente riesgosa. Con paciencia, experiencia y precisión fueron liberadas una a una. Entonces ocurrió la buena noticia: el ventrículo derecho, que presentaba insuficiencia, comenzó a funcionar "maravillosamente bien".

Tras la intervención, Norma permaneció algunas horas entubada. Luego, respiró por sí sola en terapia intensiva. Hoy se recupera en cuidados coronarios y, en pocos días, volverá a casa. "Puse mis manos en Dios para que me cuide y le dé sabiduría al doctor", dice con serenidad.

Mientras Norma se recupera, su familia está junto a ella. Su esposo, Paúl Lema, de 42 años, bodeguero en una empresa de zapatos, la visita cada tarde. Sus padres, Claudio y Olga se turnan para cuidarla, al igual que sus hermanos Diego y Claudio. Todos están pendientes, todos sostienen.

Norma no duda. "En el HCAM me regalan más vida, siempre, desde la primera cirugía". Reconoce el trabajo del equipo de salud, la vigilancia constante, el cuidado diario. Y también el respaldo del Seguro Social, que hizo posible una cirugía que, de otro modo, sería inalcanzable.

El servicio de cirugía cardiaca del HCAM es el que más operaciones de corazón realiza en la capital y cuenta con un equipo altamente experimentado, que ha hecho historia en el país durante más de 40 años.

Gracias a ello, hoy Norma puede mirar al futuro con esperanza. Pensar en su hijo, en volver a caminar sin cansancio, en disfrutar la vida que se le ha devuelto. "Pronto estaremos en casa, Bachcito mío", dice. Y su corazón, ahora más fuerte, late con esa promesa.