La generosidad llegó al HCAM, de la mano de una viuda
Más de 20 mil personas acuden cada día al Hospital del IESS Carlos Andrade Marín. Una de ellas, María Teresa Basan, lo hizo también pero no precisamente para pedir ayuda sino más bien para darla. Su generosidad ilimitada la impulsó a devolver los medicamentos que el IESS había entregado a su esposo, luego de falleciera pocos días atrás.
En sus ojos se notan todavía las huellas del llanto, pero con decisión salió de su casa en la Loma de Puengasí, en Quito, para llevar la caja en la que colocó todos los medicamentos que su esposo, Carlos Antonio Rojas Torres, recibió del IESS en vida para devolverlos nuevamente a la institución y así ayudar a alguien que pueda necesitarlos.
"Yo sé que hay tanta gente pobre como nosotros que a lo mejor no tienen cómo comprar así que quiero que le sirva a alguien", manifiesta con algo de tristeza en su voz, al recordar a su esposo con quien compartió 62 años de su vida.
La sencilla mujer relata que su esposo fue chofer y que ya estaba jubilado. Sufría de Alzheimer y en septiembre del año pasado ingresó al Hospital Carlos Andrade Marín por un hematoma que se le formó en la cabeza. Agrega que lo atendieron muy bien, "él salió sanito pero luego, a los dos meses, lo volvimos a ingresar por un problema que le detectaron en el hígado, enfermedad de la que murió".
"Soy pobre, hace poco murió mi esposo y él era una persona muy generosa; de lo poquito que teníamos para nosotros y nuestros ocho hijos, todos profesionales, él siempre brindaba a los vecinos y veía por las personas necesitadas. Por eso, yo sé que él hubiera querido que haga esto, que done y devuelva los medicamentos que el IESS le dio y otros que nosotros compramos", confiesa María Teresa.
Por eso, "él ya no necesita los medicamentos y otras personas sí", dice, recordando el temple con el que su esposo expresaba su pensar. Recuerda que ellos nunca tuvieron Navidad con juguetes, pero sí "ropita y comida" ya que era lo que podían compartir con los demás.
Los medicamentos que la señora María Teresa Basan donó al IESS fueron ingresados al servicio de farmacia que los analizará cuidadosamente para determinar si se los puede ingresar al stock de medicinas del hospital, pero más allá de eso, el gesto de esta noble mujer es una buena razón para seguir creyendo en la bondad del género humano.