El mayor acto de amor: donar vida a un hijo

Quito, 27 de febrero de 2026

En el Hospital de Especialidades Carlos Andrade Marín (HCAM), donde cada día se libran batallas silenciosas por la salud y la esperanza, la historia de Joel Ortiz y su padre, Jimmy, se convierte en un testimonio vivo de amor, compromiso y nueva vida.

Joel tiene 27 años y una historia marcada por la herencia. La insuficiencia renal afecta a su familia durante cuatro generaciones: su bisabuela, su abuela, su madre¿ y él. Aunque los controles médicos fueron constantes, el 27 de diciembre de 2019 un examen cambió el rumbo de su juventud: daño renal.

Durante años se cuidó con disciplina hasta que en 2024, ya no pudo más. Ingresó de emergencia a hemodiálisis. Tres meses después pasó a diálisis peritoneal, tratamiento que mantuvo durante un año y cinco meses. "Me limitaba bastante. No podía compartir con mi familia ni con mis amigos. Tenía muchas restricciones", recuerda.

Como es oriundo de Machala, tuvo que trasladarse a Quito para recibir hemodiálisis. Bajó mucho de peso y no lograba adaptarse. La diálisis peritoneal le permitió regresar a casa, trabajar como asesor de ventas durante el día y conectarse cada noche durante diez horas y media a su tratamiento, antes de continuar con sus responsabilidades. En medio de todo seguía estudiando infraestructura en redes y ciberseguridad.

Pero la vida le tenía preparada una noticia que lo cambiaría todo¿Aunque pensó que alguno de sus hermanos sería más compatible, su padre, Jimmy Ortiz, de 58 años, siempre tuvo clara su decisión. "Él me donará el riñón", repetía en casa. Joel es su único hijo varón y, sin titubeos, le ofreció el riñón izquierdo.

El día que recibieron la confirmación médica de que el trasplante era posible, padre e hijo lloraron. "Fue mucha alegría. Siempre estuvimos pendientes de cada paso del proceso", cuenta Joel. Antes de entrar a quirófano, Jimmy le dijo una frase que quedará grabada para siempre: "Este es el mayor acto de amor que hago por ti".

La cirugía fue un éxito. Joel se convirtió en el primer miembro de su familia en recibir un trasplante con donante vivo, aunque todos han sido trasplantados en el HCAM. Hoy se siente "positivo, motivado" y convencido de que el trasplante le devolvió la vida.

"El trato aquí ha sido muy bueno. Me he llevado bien con todos los doctores, cirujanos y enfermeras. Nunca me faltaron los insumos. Estoy agradecido con el Hospital por haber hecho realidad mi sueño del trasplante", afirma.

Jimmy se recuperó sin complicaciones. "No me duele nada. Estoy súper feliz por mi hijo. Yo quería que él no sufra, que vuelva a disfrutar su vida y no esté conectado a una máquina." Deportista, disciplinado y fiel a la promesa que le hizo a su madre, Rosa Amada, de no beber ni fumar jamás, Jimmy asegura que donar ha sido la mejor decisión de su vida. "Ahora mi hijo tiene una parte de mí con él.

Ambos comparten una relación cercana: jugar básquet, conversar, comer juntos. Hoy esas rutinas cotidianas tienen un significado distinto.

Joel destaca también el respaldo del seguro social: "Contar con el seguro del IESS me ha ayudado mucho. Cubrió el 100% de la cirugía. De forma particular hubiera sido imposible".

Desde su experiencia, padre e hijo envían un mensaje: la donación salva vidas. "Hay muchos jóvenes y niños en diálisis que podrían mejorar su calidad de vida", dice Joel. Jimmy lo reafirma: "Donar es lo mejor. Da una nueva oportunidad".

En el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, a través del HCAM, historias como esta recuerdan que la medicina avanza de la mano de la solidaridad. Cuando la ciencia y el amor se encuentran la vida siempre encuentra un camino.